Desde que llegaste a mí hice todo lo que pude por ti. Te abrí mi corazón y luché para que te quedaras conmigo, te cuide y velé por ti.

Sólo puedo decirte que me dolió mucho despedirte, realmente me dolía el alma tenerte conmigo. Pedía a gritos que dejaras de sufrir, pero mi deseo no se cumplía. Tenía que decidir. Tus ojitos con los que apenas podías mirarme me lo decían.Así que decidí.

Estuve contigo, sí, como siempre, a tu lado, sin dejar que nada perturbara tu despedida. Me quedé a tu lado y me aseguré de que nada te causara más dolor del que ya habías padecido.Te di las últimas caricias, no me importó tu agresión de enfado por dejar esta vida...te acaricié y te acompañé hasta que des el último respiro...

No te di mis lágrimas para tener valor, ahora no hay nada que hacer, todo ya está hecho... y todo lo hice por ti. Ahora que ya no estás conmigo puedo llorar tu partida.